Nota publicada online

domingo 11 de agosto, 2019
Diego Molinuevo
En el camino
Catellani, Vanesa
por Vanesa Catellani
Ytalpark - 100x80 - oleo sobre tela - 2014
Ytalpark - 100x80 - oleo sobre tela - 2014

Diego Molinuevo, exhibe una selección de obras comprendidas en dos núcleos. Su trabajo es pintura de caballete, autorreferencial y figurativo. Con ciertos rasgos que lo aproximan a la construcción dentro del pop nacional.

El primer núcleo reúne la obra producida entre los años 2014 y 2018. Esas imágenes se nutren de los kilómetros realizados por las rutas argentinas. Se pueden reconocer ciertos paisajes del Norte de nuestro país, pero también paisajes patagónicos y pampeanos. Presenta las escenas al estilo cartelería publicitaria   -reconocibles en los caminos- construidas desde un punto de vista medio, donde coloca al espectador al volante del vehículo. 

Estas imágenes cargadas de soledad, las atraviesa con el juego de la ironía incorporada en ciertos elementos fuera de contexto a través de mensajes teñidos de humor negro.  Se pueden observar piezas de consumo populares: desde drogas farmacológicas, autitos chocadores, animales sueltos, leche derramada, bebidas alcohólicas, estaciones de servicios; pero todo se convierte en paisajes desolados que ponen en discusión la implicancia de la aparición de dichos objetos en la sociedad. Trabajados desde una composición plana, con ciertos trazos casi infantiles y acentos coloridos.

El segundo núcleo reúne las obras producidas entre el 2018 y el 2019. Un retorno a la pintura teñida de nostalgia por las décadas de los setentas y los ochentas. Toma las imágenes de la industria musical de una época marcada por su juventud -ya pasada-, con ciertas referencias a los inicios del pop británico. Trabaja estas composiciones generalmente desde la planimetría realizando un collage pictórico de objetos reconocibles. Como base un disco de pasta que ocupa toda la escena donde va incorporando elementos variados, por ejemplo, las golosinas que ha consumido durante su infancia. Y así llama nuestra atención tratando de encontrar esas referencias.

Si bien Diego Molinuevo establece un dialogo directo con los espectadores de su generación; el público se renueva y hay cosas que no cambian, parajes en la ruta que continúan igual, con melodías que regresan o nunca se van.