Nota publicada online

domingo 12 de julio, 2020
Coleccionismo: Alejandro Ikonicoff
"Ayudar a afianzar un presente evolutivo y un mercado constituido y formal"
Catellani, Vanesa
por Vanesa Catellani
En la muestra De Diego Bianchi "El presente es encantador· en el Museo Moderno 2017
En la muestra De Diego Bianchi "El presente es encantador· en el Museo Moderno 2017

Alejandro Ikonicoff. Con una colección de recorte claro, avanza un casillero, traspasando los límites del coleccionismo y el mecenazgo para generar un rol activo dentro de la construcción de un campo artístico argentino sólido e impulsar a los artistas a la escena internacional. Un nuevo paradigma a seguir.

Desde Arte Online conversamos con el sobre sus inicios en el coleccionismo, sus proyectos y la nueva vivencia estética.

¿Cómo nació el encuentro con el arte, cómo nace tu coleccionismo? 

- Tuve la suerte de ser invitado por mis amigos artistas, G. Pérsico y C. Szalkowicz, a una galería emblemática, de mi generación, que se llamó ´Belleza y Felicidad´ (siglo pasado). A partir de ahí conocí todo lo que el arte me brindó en estos últimos 20 años de vida: a Lu Harari (mi pareja), hermanos, amigos, algún que otro enemigo, pero sobretodo comunidad.

Mi colección deviene del deseo de ser productor de bandas de música en los 90´s, que mutó a un lenguaje diferente como son las artes visuales. Me interesaba ser parte del proceso artístico más allá del deseo de poseer una obra; aunque poseerlas haya sido la mejor de las consecuencias. 

¿Qué es ser coleccionista?

- No tengo idea. Sé del valor en Argentina de colaborar a que el sistema produzca y se regenere apoyándolo desde las necesidades que este tenga, ya sea desde lo económico a lo productivo. Hay alguna que otra definición sobre la palabra que encuadra en poseer obras u objetos que armen un discurso, pero qué significa serlo, no tengo ni idea.  

Sobre tu colección

- Fui muy afortunado por poder aprender arte desde mis amigos artistas, ellos marcaron lo que soy y lo que aprendí de este mundo increíble y eso me dio la posibilidad de ver desde el criterio y la experiencia misma del hacer, desarrollando un gusto muy influenciado por el momento y la circunstancia.

Una estética muy relacionada a lo trash, a lo no prolijo, un formato muy de los 2000 que, a mi entender, radicaba en una forma más punk de pensar estéticas o ideas, como la instalación o el arte proyectual por ejemplo, contraponiendo ciertas tendencias que marcaban el arte light de los 90s o lo político de los 80s.

Prefiero no mostrar trabajos en la web, la emotividad es algo muy subjetivo y no sé si compartiría esa relación tan privada en un ámbito público. Pero me gustaría contar que fui parte, desde la producción o colaboración a artistas, de muchas muestras en la décadas pasadas y de esta manera se fue construyendo un tipo de registro de lo que fue la década del 2000, siguiendo los parámetros de G. Bruzzone que centra su colección en los 90s. a raíz de esto, tuve el honor de ser invitado por Fundación Proa a mostrar mi colección con dos de mis grandes referentes de nuestro medio dentro del coleccionismo: G. Bruzzone y E. Tedesco en la muestra “Algunos artistas 1990-hoy” en el año 2013.

¿Qué obra redescubriste en este encierro?

- Participando de un curso sobre arte y naturaleza dictado por Pablo La Padula surgió la posibilidad de reencontrarme con un afiche que repartieron gratuitamente Faivovich/Goldberg en el año 2007, que hicieron para una feria de arte en Mar del Plata (que se realizó por única vez en el hotel Sheraton), la cual tuve la oportunidad de producir. Es una imagen de ´Campo del Cielo´ (lugar chaqueño donde basaron el estudio sobre meteoritos) donde está escrita una guía para entender la relación con los meteoritos y con su trabajo de manera proyecta.

¿Qué proyectos o sueños tienes pensados para el futuro de tu colección?

-No lo sé, me gusta tanto el hacer que por ahora no es algo que deba detenerme a pensar. Tal vez esté más relacionado a terminar un recorrido que a seguir construyéndolo y me gusta tanto el sistema que no pienso en futuro sino más bien, en ayudar a afianzar, junto a muchos interesados, un presente evolutivo y un mercado constituido y formal, con un sistema que pueda contener todo el nivel de artistas argentinos, a los que les sobra capacidad y relevancia, sobre todo, a nivel internacional. 

¿Adquiriste alguna obra en ferias online durante la cuarentena? 

- Por el momento y desde hace algún tiempo no adquiero más obras, por lo menos hasta que no haya un mercado secundario activo que me permita desprenderme de algunas para seguir actuando. Tengo más obras de las que puedo disfrutar y eso me dio la posibilidad de cerrar un registro que era lo que me interesaba (tal vez esa sea una definición de ser coleccionista, no lo sé)

Me gusta la tarea de propiciarle a nuevos actores, desde el coleccionismo, un ámbito de confianza y construcción intelectual para que puedan actuar ´per se´. 

Ser parte de esa reconstrucción, después de la devastación cultural hecha por los militares en los 80s, en el devenir tanto de los artistas como de los diferentes actores del medio, me llena de satisfacción extrema.

¿Qué te sucede con la vivencia estéticahoy? Sobre el encuentro con la obra, ¿qué estrategias piensas que se puedan seguir o seguís para tener esos encuentros en este momento en modo de vida virtual?

- No es algo tan novedoso el uso de la web, es una herramienta que se utiliza para investigar hace bastante tiempo. No hay manera de saber de artistas nuevos del mundo de no ser por un libro o por este medio. Ver virtualmente, es una realidad que todavía no armó su esquema a la que vamos a tener que aprender y aprehender. Ahora, de ahí a pasar a comprar una obra de algún artista sin ver nada de su trabajo previo ya me resulta una experiencia más difícil de asimilar.

¿Hace falta ser millonario para ser coleccionista? 

- Y… es mejor serlo, obviamente no es condición excluyente y sobran ejemplos de armados de colecciones dignas de estudio sin serlo, pero el dinero es la herramienta de construcción de esta parte del sistema y cuanta más afluencia de dinero este destinada al medio más profesional va a ser. Vale destacar que hay colecciones no millonarias de extrema relevancia en la historia del arte vernáculo e internacional. En mi caso, me siento el Rockefeller del valor simbólico. 

¿Nos podrías compartir tus proyectos para impulsar el coleccionismo y promoverlo?

-Mi relación hoy con el arte, además de disfrutar del rol de espectador profesional como me gusta llamarme, pasó a estar más vinculado al sistema desde el análisis y construcción a través de las clínicas para nuevos coleccionistas. Afortunadamente hay muchas colecciones basadas en este formato y nuevos actores que se involucran con el medio desde el compromiso y la producción, que me permitieron correrme del lugar de ´productor´, que fue tan preciado para mí y que ya cumplió su etapa.

Cuando no pude seguir produciendo ni comprando obras (tengo una estampería textil desde hace 30 años y mi capacidad económica es limitada) pensé en conectarme con artistas mas emergentes, pero me costaba de sobremanera comprender sus trabajos iniciáticos. A raíz de esto, se me ocurrió ir a la clínica de obra para artistas de F. Burgos para ejercitar nuevamente mi mirada. Al tiempo, tomé el formato de sus clinicas y lo modifiqué para armar una clínica para futuros coleccionistas, esto fue por el 2008 y gracias a G. Whertein, a L. y D. Parenty y sobre todo al aval de Arteba Fundación, armamos la primer clínica de coleccionismo en el MALBA. A la primer edición (hasta ese momento éramos no más de 13 coleccionistas de arte contemporáneo) concurrieron 85 personas. Terminamos haciendo 11 clínicas junto al ´board´ (me encanta usar la palabra board) más importante de la argentina: Anna Jaramillo, Juan Cambiaso, Ale Londero y Marcos Giampaggni.

A la edición del 2010, asistieron 140 personas, entonces le propuse a la Fundación que me acompañara a las provincias para que se volviese federal y así terminamos, de las 11 ediciones, haciendo 6: 2  en Salta junto a E. Drinco y V. Blaquier, en Mendoza junto a A. Puebla, en rosario con Gab Gabelich, y dos en Córdoba con el más groso de las provincias el gran Londero, A. Bugliotti y J. Lorenzo. La última edición se realizó en la Fundación Fortabat en abril 2019. 

En abril 2020 realizaríamos la próxima edición, con nuevo formato y presencias internacionales, pero tuvimos que cancelarla por culpa de la pandemia. 

La pregunta obligada es ¿Qué recomiendas para nuevos coleccionistas?

- Lo que recomiendo a todo aquel que quiera participar desde la compra o desde el armado de una colección es que: paso 1: siga su instinto; paso 2: que busque alguna forma de construir su criterio personal y entender el valor simbólico del arte para constituir su mirada: artista, galerista, curador, historiador, otro colector, etc. no esta bueno hacer lo que otros te dicten sino aprender lo que a uno le interesa. 3 : que disfrute, 4 :que arme un Budget (presupuesto) y se mueva, sin conflicto, dentro de lo que estipulado, el sistema y la sinergia se van a encargar de profesionalizarlo.  5 que vuelva a disfrutar y 6to y último que tenga gestos hacia el sistema, el mismo va a encargarse de devolvérselos con creces.

Una reflexión para cerrar: Nunca perdimos las esperanzas de que el mundo vea y sepa lo capaces que somos, siempre, a pesar de nuestras realidades duras el arte avanza, evoluciona y nos hace lo que somos. Esta post pandemia nos va a dar una posibilidad única de hacerlo, ya que todos sabemos, el mundo está ´argentinizándose´.