15 diciembre 2018

Nota publicada online

martes 2 de octubre, 2018
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Bienal de San Pablo
Afinidades afectivas
por @DelfinaHelguera

Desde su primera edición en  1951 y hasta la actualidad, la Bienal de São Paulo supone la confrontación de varias generaciones de jóvenes artistas y críticos vanguardistas y globales convirtiéndose en punto de encuentro para museos, galerías y coleccionistas

La 33ª edición de la Bienal de San Pablo, a cargo del curador Gabriel Pérez Barreiro, quien se desempeña como director y curador en jefe de la Colección Patricia Phelps de Cisneros desde 2008, el mismo que fue curador de arte latinoamericano en el Museo Blanton de Houston. Formado en el Reino Unido, es un curador con una mirada muy próxima al arte latinoamericano que comparte ese rasgo propio de nuestros días, ser un ciudadano del mundo. Pérez Barreiro pensó esta edición de la Bienal como una gran exhibición que favorece la experiencia sobre el discurso, el descubrimiento sobre el tema y la pluralidad sobre la uniformidad.

Antonio Ballester Molina

No tan abarrotada como otras ediciones, la Bienal es amigable con el visitante con muchos espacios vacíos-en silencio, como prefiere decir su curador. Su título, Afinidades afectivas, refiere justamente a esa capacidad que tenemos todos de ejercer vínculos con las cosas. Lo que propone el curador es un recorrido libre, y quiere situarse por fuera del modelo del curador general que impone contenidos, artistas y temas. En un recorrido con el público manifestó que pensó al famoso Pabellón de Ibirapuera como a un océano por su vastedad. Entonces pensó en islas e islotes, que son las exhibiciones colectivas y las individuales.

Obra de alumnos de escuelas de San Pablo convocados por el español Antonio Ballester Moreno.

La Bienal consiste en siete exhibiciones grupales que han sido curadas por artistas/curadores junto a doce exposiciones individuales. Los artistas/curadores son Antonio Ballester Molina(España), Claudia Fontes (Argentina), Alejandro Cesarco (Uruguay), Sofía Borges (Brasil), Mamma Anderson (Suecia), Wura-Natasha Ojungi (Nigeria) y Waltercio Caldas (Brasil).  La razón de esta elección de artistas como curadores es porque Pérez Barreiro está interesado en sus miradas, miradas que re-cuestionan el rol del curador y la práctica del mismo.  Y los artistas con exposiciones individuales son: Aníbal López, Feliciano Centurión, Lucía Nogueira, Siron Franco, Alejandro Corujeira, Bruno Moreschi, Denise Millan, Luiza Crosman, Maria Laet, Nelson Félix, Tamar Guimaraes y Vania Mignone. Pérez Barreiro contó que sus elecciones fueron una mezcla entre artistas que él conocía bien y que sabía que iban a funcionar a la perfección como Waltercio Caldas, y otros con los que se aventuró ya que no los conocía. Eso solo ya es un reto, una manera de abrirse a lo desconocido y de darle la oportunidad a artistas que no son frecuentes de ver en bienales. Entre estos figuran la sueca Mamma Anderson que comparte piso con Caldas, ambos eligieron obras históricas que están en las antípodas: Caldas obras neo-concretas y Anderson íconos bizantinos y obras de artistas suecos de las primeras décadas del siglo XXoutsidersdel mundo del arte.  Otro que eligió una obra histórica infrecuente fue el español Antonio Ballester Molina que exhibe los diseños del alemán Fiedrich Fröbel, inventor del kindergarten. Son diseños y manuales para maestros de los primeros jardines de infantes, emparentados con obra geométrica posteriores. Y trajo también obra histórica, como la de Benjamín Palencia.

Waltercio Caldas

Las otras propuestas tienen una disposición en el espacio de obras más tradicional, Claudia Fontes trabaja con su propia obra como disparador con una instalación de fragmentos de una escultura propia a la que a cada pedazo alguien le ha asignado una palabra que, a la vez, puede armar una frase.El pájaro lentoes el título de su sección, un libro cuyo contenido es desconocido salvo por sus fragmentos, y propone que el espectador asuma un rol de lector.  Fontes se interroga acerca del tiempo, de la aceleración en la que vivimos y en el propio espacio que ocupa su exhibición en medio de un parque con un ecosistema propio. Alejandro Cesarco titula su secciónA nuestros padresy aborda el pasado y la posibilidad de reescribirlo, con obras de Louise Lawyer, Sturtevant, Cameron Rowland. Wura-Natasha OjungiSiempre nuncaen dondemuestra obra comisionada para ese espacio de artistas africanos.

 

Las exhibiciones pueden verse de manera independiente, y esto es un rasgo resaltado como negativo por la crítica, aunque hecho adrede por el curador. Cada exhibición tiene un título también y el propio artista curador participa de este show colectivo. La exhibición curada por la artista Sofía Borges, joven brasileña, funciona como una gran instalación laberíntica en donde el visitante se pasea entre cortinados oscuros (símbolo de su búsqueda) y va encontrando obra de distintos artistas como Tunga, Sarah Lucas y al final una obra dorada de Leda Catunda, una artista que ha dejado una huella en el arte brasileño.  Cada día se realiza una performance (Le masseur) en donde un masajista activa y hace resonar la voz de una performer que resuena en el Pabellón.

En los sectores dedicados a artistas sobresalen tres muestras póstumas a modo de homenaje, un modo de darles un lugar a artistas no tan conocidos para el circuito de las bienales. La dedicada a Feliciano Centurión con un grupo de frazadas conmovedoras que cuelgan, algunas que han ido a colecciones en el exterior y que no vemos frecuentemente, y un conjunto de obra bordada, almohadas y manteles, proveniente de la familia.  La de Lucía Nogueira, artista brasileña que residía en el Reino Unido con un enfoque formalista que subvierte lo útil de los objetos cotidianos. Y, por último, a Aníbal López, un artista conceptual de origen guatemalteco crítico del régimen político de su país que realizaba acciones, entre otras cosas, como la del “préstamo” en donde roba a un paseante y con ese dinero financia una exposición convirtiendo a la víctima en inesperado sponsor.

Feliciano Centurión

 

El título Afinidades afectivas tiene como referentes al filósofo alemán Goethe (1749-1832) en cuya novela de 1809 el compara a las afinidades en la naturaleza con la de los seres humanos y al crítico brasileño Mario Pedrosa cuya tesis doctoral se llamó Sobre lanaturaleza afectiva de la forma de 1949. Este texto refiere sobre la relación del espectador con la obra de arte, como el espectador elige según sus afinidades. Al ser un tema tan amplio, las obras expuestas pueden leerse en muchas claves y justamente el curador lo explica así: “Esta edición de la bienal es una invitación al visitante a sumergirse en diferentes maneras de organizar los contenidos artísticos, de poder aproximarse a como los propios artistas piensan sus contenidos de arte y por lo tanto como el visitante puede construir sus propias afinidades afectivas.”  Lo que intenta es
revisar el sistema operativo de la Bienal, sobre todo entre curador, tema y artistas. La idea es revertir la relación del curador que elige un tema y en base a eso se seleccionan los artistas y las obras.

 

Zilvinas Landzbergas, parte de la exhibición curada por Claudia Fontes

La bienal cuenta con programas públicos, audios que pueden bajarse al teléfono mediante código QR, listas de canciones en Spotify que acompañan ciertas obras, publicaciones y visitas mediadas. Hay una sección muy interesante que se llama “activación de la obra de arte” que son performances ligadas a las curadurías de Sofía Borges y Wura –Natasha Ogunji, conversaciones y workshops.