Nota publicada online

viernes 7 de abril, 2023
Agustina Rodriguez Suhurt, Christian Román, Dino Valentini, Beatriz Sola y Pablo Sinaí
Sinfonía Geométrica en Casa de Córdoba
Agustina Rodriguez Suhurt, Christian Román, Dino Valentini, Beatriz Sola y Pablo Sinaí

La galería Francisco Vidal de la Casa de Córdoba en Buenos Aires, inicia su temporada con una muestra de cinco artistas ligados a la abstracción geométrica.

Son cuatro artistas de Córdoba -nuestra ciudad mediterránea- con un artista de la porteña Buenos Aires que, invitados por la Casa de Córdoba, nos invitan a explorar los universos provocados por una aparente deriva común entre la abstracción y la geometría. Ellos son Agustina Rodriguez Suhurt, Christian Román, Dino Valentini, Beatriz Solá y Pablo Sinaí. Todos tienen en común que son artistas visuales interesados en la geometría. A este encuentro la curadora lo llamó Paisaje interior y, como señala en su texto, “aquí la abstracción geométrica funciona como un velo que protege de la entropía propia de las preguntas abiertas hacia el infinito”. Una manera común de descubrir y transitar el desorden del mundo que nos toca habitar.

Para Agustina Rodriguez Suhurt el dibujo y el grabado son su medio expresivo; vive en las sierras, más precisamente en Salsipuedes, muy conectada a la naturaleza y con una marcada apertura hacia lo espiritual. En sus obras se reflejan este camino que fue atravesando a medida que fue avanzando en sus investigaciones relacionadas a lo fractal y la energía del péndulo. “La geometría está en cada elemento del mundo”, afirma; “convivimos con líneas estructurales geométricas, visibles en la arquitectura e invisibles en la naturaleza; pero en todo hay  patrones que se repiten, una y otra vez.”

El punto, la línea recta y el plano tienen una fuerte presencia, sin embargo, en las ocho obras procesuales que presenta en la Casa de Córdoba y en las que aparece un símbolo muy antiguo, la Flor de la vida, están atravesadas por una tenue línea de dibujo realizado en lápiz. Enfrentando este grupo, una instalación con un péndulo juega con la sombra que se proyecta en la sala y completa el diálogo.

Christian Román también trabaja con los mundos sutiles “para entrar al mundo del dibujo”. Es artista visual, curador, canalizador y médium. Llegó al The College of Psychic Studies de Londres gracias a una beca Alex Oxenford, allí comenzó a entender su propio proceso con sus cuadernos de canalización. Ejercita su práctica de meditación activa desde el 2014, escribiendo y también dibujando a partir de reglas circulares que el mismo genera.

Son delicados trabajos de formato pequeño realizados con lapiceras Rotring, “ya que vengo del dibujo técnico”. Muchas veces “invita” a participar de sus dibujos a distintos elementos; “últimamente son piedras que irrumpen en el dibujo generando espacios blancos”. Mientras dibuja se le ocurren ideas que registra en la misma obra.

Como artista plástica Beatriz Solá profundizó sus investigaciones estudios sobre el color y cesía en la Facultad de Artes de la UNC. El discurso de la pintura y el cuestionamiento de la función de lo representado, forman parte de su poética.

Las obras que exhibe en esta muestra, lejos de ser abstractas podrían considerarse hiperrealistas. Interesada en las sensaciones visuales producidas por las distintas formas de distribución espacial de la luz, la artista la fotografía reflejada sobre el canto de las hojas del Libro Rojo, su libro de artista. A partir de este resultado pinta, sin dejar margen a la improvisación y con impecable técnica. Completa la propuesta otra serie, tazando líneas con grafitos de color y regla; un trabajo minucioso que parte de inconsciente.

Dino Valentini (1988) es un artista oriundo de  Cruz del Eje, Licenciado en Pintura, que comienza su carrera muy joven como parte de dos colectivos de artistas. A partir del año 2015 se consolida como muralista y se especializa en el formato horizontal.   

El artista busca trabajar desde la pintura un espacio que no está preparado para ser visto (techos y puentes). Siguiendo su lenguaje plástico que pretende asemejarse a lo digital actual desde las herramientas analógicas y tradicionales de la pintura como el muralismo. Contemplar las fallas, las imperfecciones y error de trabajo humano como parte de la obra proponiendo una tensión con la perfección y rapidez de la máquina. En este caso se trata de una pintura sobre un pequeño fragmento de asfalto, cambiando la escala de la obra que realizó en un cruce de acceso a Bs As. Dino utiliza un lenguaje visual digital para generar una tensión “porque yo soy absolutamente analógico”.

Pablo Sinai, por su parte, único porteño en esta muestra, es docente y un reconocido pintor cuya obra se encuadra dentro del estructuralismo y la abstracción geométrica. Sus obras son un reflejo del peso simbólico de las imágenes y de cómo dan forma a nuestras actitudes y percepción de la realidad. Sinai comienza su proceso creativo con pequeños bocetos, luego, después de las pruebas de color, transfiere el concepto a un formato más grande con acrílicos.

Para este diálogo con artistas cordobeses, la curadora seleccionó una serie de esculturas, “entidades corpóreas” como las llama el artista, realizadas con material de cartelería, super liviano para diagramar el espacio con estos cuerpos “retorcidos” que “señalan”.

Las obras dispuestas en la sala con la premisa de “salir de las paredes” bajo la mirada curatorial de Ana Volonté dialogan cruzándose y volviendo a cruzarse una y otra vez. La mirada del espectador, se mueve de una pared a otra una, mientras deja una estela a su paso. Probablemente de noche, cuando la sala queda vacía, esta estela se deje escuchar y, ese diálogo visual, se convierta en sinfonía.

 

Notas más leídas