Nota publicada online

viernes 19 de agosto, 2011
Agosto a pleno diseño en Rosario
por Graciela Lehmann
Agosto a pleno diseño en Rosario

Con un recital de Juana Molina y gran convocatoria de público, el 12 de agosto se inauguró, en el Museo Castagnino de Rosario, el X Salón del Diario La Capital, dedicado al Diseño Contemporáneo de objetos que celebra este año, su décimo aniversario.

Luminarias modulares que se abren como delicadas flores, diminutos cactus que se convierten en exóticos anillos, perros y gallinas de colores que funcionan como animales rodantes para niños, pequeños armarios sin puertas forrados con elásticos de colores de distintos anchos, en los que se pueden guardar o esconder cosas: en manos de jóvenes diseñadores, los objetos adquieren formas inusuales. Y los materiales estrenan usos inesperados.
Y es que el Salón Contemporáneo de objetos del diario La Capital, que por estos días celebra su décima edición, ofrece una espacio federal para que jóvenes diseñadores participen y muestren sus novedosas propuestas en las categorías de accesorios y joyería contemporánea, escritorio, infantil y/o lúdico, hogar, mobiliario y experimental. Y en definitiva, tengan la oportunidad de insertarse en la cadena productiva, al establecer vínculos con empresas.
Lúdicas e ingeniosas, cada una de las 29 propuestas seleccionadas para participar este año en el Salón que se exhibe en el museo Castagnino de Rosario, dan cuenta de la creatividad de jóvenes diseñadores de todo el país y materializa un diálogo fecundo entre el arte y el diseño. Los objetos fueron seleccionados entre más de 200 piezas por un jurado compuesto por Mauro Guzmán (Coordinador Diseño Contemporáneo Castagnino+macro), Dolores Navarro Ocampo (creadora de la tienda PuroDiseño), Arturo Grimaldi, Raquel Ariza del INTI y Wustavo Quiroga, del Centro Cultural España Buenos Aires.
“Este año la idea fue cambiar un poco el perfil de la gente que participa. Si bien algunas cosas se repitieron, prácticamente el 70% de los trabajos fueron inéditos”, comentó Quiroga a propósito de los proyectos elegidos y enfatizó que “hasta hace poco tiempo, no había en Rosario un espacio para el diseño de estas características”.
Participar es una valiosa oportunidad de mostrarse y establecer vínculos con otros diseñadores, gestores y empresas. “Es un estímulo para ponerse a diseñar y ver qué pasa con los objetos fuera de la mirada de una como diseñadora”, dice Romina Lampert, que este año resultó ganadora por partida doble. Y es que esta joven de Buenos Aires, que vive actualmente en Rosario, fue distinguida con el Primer Premio Adquisición del Salón y el correspondiente a la categoría Mobiliario/Hogar por su Luminaria modular Erre.Trude.
Se trata de una lámpara de tela de gabardina en forma de flor, con un cierre desmontable que permite regular su apertura, y a la vez, la luz que se asoma a través de los “pétalos”. “Yo vengo trabajando con cierres y experimentando con el material. Esta vez quería hacer algo con iluminación y con el tema de los módulos”, comentó Lampert a Arte al Día. Para dar cuenta de las múltiples posibilidades de esta propuesta, en el museo se exhiben cuatro lámparas módulos de un mismo tamaño y color que se van abriendo cada vez más, en cuatro pasos.
Una coqueta gallina y un simpático perro de géneros de colores, con ruedas en los extremos de sus patas permiten transportarlos de un lado a otro. Ésta es la propuesta de María Gabriela Di Franco que resultó ganadora en la categoría juguete. “Pienso en los niños que viven en departamentos y no puede tener un perro o un ave, pero pueden tener un juguete transportable. Además soporta el peso de un niño y funciona como un carrito. Así todos pueden sacar a pasear a su mascota”, comentó Di Franco.
Otro diseñador que se llevó un premio por un curioso “animalito” fue Sebastián Aulicio, premiado en la categoría Escritorio por su producto Gochu, Alcancía. Se trata de un elegante chanchito alcancía de cerámica esmaltada que descansan con sus patas hacia arriba para poder ser “alimentado” más fácilmente con monedas.
Un exótico sillón de hierro anaranjado, con una frondosa planta presentado por Mauro y Lisandro Arévalo como el Sillón de Komodo, en alusión al dragón de Cómodo que vive en Indonesia desde la prehistoria, fue distinguido por el jurado en la categoría Experimental. Y en el rubro Accesorios y Joyería Contemporánea, la ganadora resultó Tamara Lisenberg por su producto Proyecto Bambú, integrado por un collar y broches diseñados para poder se reciclados en el futuro, ya que las piezas se pueden desarmar y así obtener nuevamente el bambú y el metal por separado.
Otra propuesta premiada con una mención fue la “fornitura elástica” de Alejandro Sarmiento. Se trata de un curioso armario sin puertas compuesto por una estructura metálica estándar, forrada con elásticos de distintos anchos y colores. Esta pieza mobiliaria es un objeto sumamente elegante y atractivo, más allá de sus posibilidades utilitarias. Perimetralmente los elásticos están alineados para permitir el acceso a su interior para guardar objetos.
Exhibidos en el salón, también se destacan los elegantes almohadones y banquitos del grupo Bondi; las alfombras y tapices de fieltro de Leandro Egido; y el ingenioso mobiliario para niños diseñado por el dúo Pomada (Antonela Dada y Bruno Sala) fabricado con la reutilización de tubos de descartes de gráficas y placas constituidas por envases de tetrapack reciclados, piezas que promueven el cuidado del medioambiente.
En esta oportunidad, el jurado de premiación estuvo compuesto por Mauro Guzmán, Dolores Navarro Ocampo (creadora de Puro Diseño), Marcela Römer (directora del Museo Castagnino+macro), Fernando Farina (director del Fondo Nacional de las Artes), Anabella Rondina, (Centro Metropolitano de Diseño); Gerardo Glusman, (Talleres Chicago e Interio), y Arturo Grimaldi (ex Malba).
Hasta el 31 de agosto, además del Salón, se exhiben en forma simultánea en el Museo Castagnino otras tres muestras complementarias: la Bienal Iberoamericana de diseño, con obras de 22 países; una original propuesta denominada Artistas e Industrias, un proyecto que pertenece al Castagnino+Macro donde Mónica Van Asperen fue la seleccionada para realizar la residencia durante el 2011 en la Cristalería San Carlos; y además, una exhibición de piezas que resultaron del taller por transferencia de diseño de objetos que se realizó en el centro cultural El Obrador de la ciudad de Rosario.
Innovadora y dinámica, la propuesta expositiva del Castagnino de Rosario durante el mes de agosto es una buena oportunidad para darse una cita con lo mejor del diseño contemporáneo, un arte que atraviesa nuestra vida cotidiana.

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Hasta el 31 de agosto
Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino
Av. Pellegrini 2202 CP 2000 Rosario - Santa Fe