18 febrero 2019

Nota publicada online

viernes 25 de agosto, 2017
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Aberastury, Barna, Bessouet, Cornejo, Facio. Universo Borgiano
Se presentó el libro editado por la Fundación Banco Ciudad

Con la presencia de María Kodama, presidente de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Norberto Frigerio, coordinador del proyecto, Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco Ciudad, los artistas participantes y un nutrido público se realizó la presentación del libro que plasma “el universo visual de Borges” interpretado por Gabriela Aberastury, Gabriel Barna, Norma Bessouet, Mariano Cornejo y Sara Facio.

Como señala María Kodama en el prólogo, es increíble el trabajo de Aberastury sobre El Alef, que le llevó 10 años. Una avenrtura e que la artista misma nunca imaginó. “Borges me invitó a perderme en mis propios laberintos, a dejar fluír mis pensamientos y mis fantasmas, a que la repetición métrica de sus textos me llevara a encontrar líneas, colores y forma”.

María Kodama y Norberto Frigerio durante la presentación

Los dibujos de Gabriel Barna no partieron de la ilustración de un texto sino que “fue una suerte de entrega irrestricta al material literario; poco análisis y puro sentimiento.”

Nora Bessouet se inspira en el contacto con el mundo del “otro” que tanto fascinó a Borges. “Es poco probable imaginar una vida en Buenos Aires sin haber leído a Borges. Sus ideas, mundo cósmico, mitos y símbolos son parte de nuestra cultura.”

Sara Facio y Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco Ciudad

El Puma de Mariano Cornejo nos muestra toda su sensibilidad. “Cada vez que aparecen los tigres, los lagatos y los jaguares (en mi obra aparecen cuando ellos quieren…), no hay vez  que no me acuerde de esos versos de Borges del poema El Tigre: …’su rutina de amor, de ocio y de muerte.’ Borges iluminó una parte de la Realidad y es uno mismo el que se encuentra en ella por donde quiera que vaya."

Juan Carlos Alvarez, director de Relaciones Públicas del banco con Sara Facio.

Sara Facio, con su exquisita sensibilidad, nos muestra a través de la fotografía al propio Borges y que ilustra la tapa del presente libro. “En 1963 tomarle fotos a Borges era mi meta. Creo que las fotos que tomé son “muy Borges”, tanto en el exterior, su porte una cierta elegancia, como su insondable mundo interior. Estoy conforme. Lo único que lamento es que él nunca pudo verlas.”