16 junio 2019
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Midred Burton

Atormentada y mordaz
11/06/2019 - 11/06/2019
Av. del Libertador 1473

El próximo martes 11 de junio a las 19 hs se presentará el libro Mildred Burton en el Museo Nacional de Bellas Artes. Diana Dowek y la editora Manuela López Anaya, junto a la autora del texto del ensayo, Victoria Verlichak, presentarán esta “posible historia” de la talentosa artista.

Texto Victoria Verlichak

Ediciones Manuela López Anaya

148 páginas con 78 ilustraciones de obra.

Con dos portadas distintas.

Producido bajo Ley de Mecenazgo

Mildred Burton

Atormentada y mordaz

Por Victoria Verlichak

 

Una (posible) historia

La talentosa y audaz Mildred Burton creó un mundo artístico de leyenda y libertad, con una imaginería fantástica y detalles salvajes, sagaces asociaciones y ocasionales apropiaciones. Lo real maravilloso se halla, mayormente, en todo su trabajo de apariencia tan sosegada como revulsiva; delicada y siniestra.

Mordaz y sensible, solía emplear en su obra el mismo humor corrosivo que reservaba en público a la sociedad en general y a su propia circunstancia. A lo largo de su extensa vida hizo, principalmente, lo que quiso: rompió con mandatos domésticos y, al mismo tiempo, se nutrió de su temprano entorno familiar para realizar, sobre todo, un asombroso trabajo que las palabras no pueden explicar. Eludió algunas normas establecidas, asumió actitudes complacientes y repartió extemporáneas afirmaciones polemizando por momentos también con el medio artístico.

Apasionada y atormentada, canalizó su extrema sensibilidad a través de su obra, que trasunta desasosiego y gracioso ingenio. Virtuosa e imaginativa, frecuentó el dibujo, la escultura, la pintura, elcollage, los fotomontajes, laperformance, la ilustración de libros, el diseño. Es reconocida como una creadora de refinado oficio y desbordante fantasía.

¿Cuándo y cómo fue que esta notable artista decidió extender tantos elementos de ficción a su propia biografía, que cambiaba y recreaba según la coyuntura? ¿Cuándo comenzó a negarse a distinguir la observación de la imaginación? ¿Cuándo emprendió el proceso de reinvención de su persona? ¿Cuándo perfeccionó sus teatrales presentaciones y sentidas apariciones? Quizás en su fuerte deseo de negar al contexto en el que nació y creció, y en un deliberado intento por blindarse ante la infelicidad y la derrota –que ella decía que la habían acompañaron desde siempre–, trascendió sus propios límites y enfrentó la oscuridad. Pareciera haber salido fortalecida con nuevas historias y una catarata de imágenes, quizá metáforas de su vida. Quienes la conocieron bien sostienen que ella creía fervientemente en los mitos y fantasías que solía elucubrar.

“Yo soy delirante porque mi vida es delirante y mi mundo también lo es. Hay un delirio en mí que no puedo detener. Vivo al borde del desequilibrio. Sin este desequilibrio creativo, ético y estético entraría en un desequilibrio enfermizo. Y lo manejo como un juego fascinante y sorpresivo y con una lucha que llega hasta lo sórdido”, le dijo a la escritora Felisa Kuyumdjian.

Desde 1998, era un lugar común mencionar que la inagotable Mildred había realizado más de cuatrocientas cincuenta exhibiciones colectivas e individuales; al momento de morir, en 2008, la suma había ascendido a por lo menos quinientas. Su avidez por presentarse a todos los certámenes y por responder positiva e indiscriminadamente a todas las invitaciones a exhibir, ¿era una revancha o una justificación de sus inicios rebeldes? Asimismo, obtuvo innumerables premios y distinciones. Su gran talento la hizo brillar pero su trayectoria también fue alumbrada por su constancia, concentración y capacidad de trabajo. Fue creativa y meticulosa; muchas de sus bellas y, a la vez, sombrías obras se encuentran en los principales museos del país e integran colecciones privadas de la Argentina y del exterior. En el Museo Nacional de Bellas Artes, su trabajo está catalogado en el sector “Realismos” de los años setenta.

En este texto, entonces, se resaltan algunos hitos de su trayectoria. Son pinceladas que trazan una posible historia artística y personal, inclusive atendiendo a su dimensión ficcional que dio lugar a alegorías y sustituciones magníficamente volcadas en su trabajo. El enigma que habita su espléndida obra se traslada a sus momentos vitales. La ausencia de certezas en relación a su biografía –al fin del día nadie, pero nadie, conoce las recónditas profundidades de otro ser humano–, aquí se torna más acuciante por sus fantasiosas recreaciones y por los resbalosos datos obtenidos en el curso de esta investigación. A diferencia de lo que se cree, la memoria es frágil y finita; precisamente esa memoria de las inestables evidencias vuelve su obra más presente y potente.

  • Portada Mildred Burton
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