"Cuando un soñador habla ¿Quién habla, él o el mundo?"
Atravesar la noche. La noche como un acto de fe, una fe primitiva en el día.
El poeta comulga con la noche.
Comulga con los márgenes difusos y el sonido.
Reordena el murmullo de todos los que duermen.
Destila la unicidad de sus voces.
Entre el collage, la edición y la historia del arte.
Para comprender la obra de Escalante, basta con mirar sus pinturas, composiciones hiperrealistas que juegan entre la historia del arte, los sueños y los mundos de fantasía.
Para leerlas hace falta conocer el proceso creativo del artista. Nelson trabaja la pintura fotorrealista, pero llega a sus obras a través de un trabajo complejo que coquetea con el collage, el teatro y la edición. Parte de la idea (o los sueños), para luego componer una escena con personajes que muchas veces interpreta el mismo, o su entorno más cercano. Toma diversas fotografías de la escena, que a esta altura ya se convierte en una fotoperformance o pequeña escena teatral. Una vez conforme con las fotografías, las trabaja con la computadora, las edita, las corta, las junta, las separa, les cambia el color…
Así llega a la imagen final, la cual se traducirá al lienzo en forma de pintura.
Así se forman los mundos de Nelson, allí, donde podemos encontrar las referencias más personales, como en el dado dentro del frasco de vidrio de ‘Una penosa amistad con el rojo’, que en sus números hace alusión a su familia, o referencias a la historia del arte, como podemos ver en la fotografía de Jean Michel Basquiat de la misma obra, o en el libro de arte en ‘Caravaggio en un cine continuado’.
De más está hablar de la gran capacidad técnica del artista, basta observar las diferentes texturas y anatomías para entender que Nelson explota al máximo el lenguaje pictórico, de más está escribir sobre su obra, para comprenderla, solo basta con observarla.
Joaquín Giménez
Pinceles afilados como tijeras
La reproducción de una fotografía de Basquiat en un catálogo, el claroscuro de Caravaggio desgastado en las tapas de una enciclopedia, la fotografía de un amigo retocada digitalmente, el still de las imágenes dispersas en la pantalla de una computadora. Mediaciones como éstas, veladas, expuestas o sobrexpuestas, atraviesan toda la producción de Nelson Escalante.
Los caminos que conducen desde y hacia lo pictórico son construidos por el artista y por su adscripción inevitable a los usos y prácticas de una cultura visual compartida.
En las pinturas aquí reunidas subyace una práctica de lectura intensiva. Para pintar, leer intensivamente las imágenes se vuelve determinante y crea una mediación, conjunto de capas latentes en las composiciones. Dicha intensidad se manifiesta en la repetición icónica (casi devocional) de ciertos elementos, así como en la atención minuciosa que dedica a la reproducción de las calidades hápticas de los objetos.
Todo este trabajo detallista se configura mediante una operación similar al montaje.
De acuerdo a Diedrich Diederichsen “En el montaje se reconocen las costuras
así como los contextos de origen y con ello la práctica artística misma”. Así, reflexionar sobre el alcance de la pintura como ilusión de la realidad y su tensión con las subjetividades propias del artista, se vuelve inevitable. La explicitación de estas “costuras” nos remite inevitablemente a la presencia del artista; pliegues que se abren y cierran, desde y hacia su mundo privado. Se abre el imaginario visual compartido hacia los sueños, ideas y emociones más íntimas. En este ir y venir de las imágenes y los medios se construye el camino de la pintura.
Sol Rossi