18 noviembre 2018
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Garabito

La simple complejidad de la pintura
09/08/2018 - 13/10/2018
Suipacha 658 - 1º Piso

Curaduría: Gabriela Vicente Irrazábal

Jueves 30, 18hs: Recorrido junto a Laura Casanovas y Gabriela Vicente Irrazábal

“El único placer del burgués es degradar todos los placeres; la vida está en otra parte".
Consigna de Mayo del 68 escrita en las paredes de París 

Sobre la muestra

por Gabriela Vicente Irrazábal

El año 1968 está signado por grandes y poderosos acontecimientos políticos y socio culturales. La consigna citada al inicio surge al calor de las manifestaciones del Mayo francés, al tiempo que se produce la Primavera de Praga, los movimientos contestatarios en Italia y el multitudinario festival de Woodstock. En América Latina, se producen los alzamientos de México y pronto estallaría el Cordobazo. En ese clima de efervescencia y participación juvenil, un grupo de artistas rosarinos y porteños lleva a cabo la ya mítica acción colectiva Tucumán Arde y Pablo Suárez llama a abandonar el Instituto Di Tella. En ese mismo año de 1968, Ricardo Garabito se presenta al Premio Casa Argentina en Israel–Tierra Santa– y gana el Gran Premio Adquisición.* La obra elegida es Chapa, un simple pedazo de chapa de zinc inserto en el campo. Como recordó Garabito: “Una cosa hiriente y clavada en el medio del piso”.** Luego de más de cuarenta años de desconocer el paradero de aquella obra, la única premiada en toda la trayectoria del artista, se exhibe aquí con una fuerte carga histórica. 

En 1965, Garabito realiza Naturaleza con desnudo, de algún modo un manifiesto temprano en el que enuncia los temas centrales de su pintura: la naturaleza muerta y la figura humana (y la ocasional inclusión secreta del paisaje o de extrañas arquitecturas).En esta obra también se podría arriesgar una genealogía de sus pintores, Augusto Schiavonni y Miguel Carlos Victorica, entre otros. Así, los géneros tradicionales regirán su producción: en aquel texto de 1963, Mujica Lainez se refería a la selección del tema: “Entonces comenzó a mirar alrededor y a comprender. Vio lo que lo rodeaba, pictóricamente. Todo: la gente, los objetos, las flores, asumió una calidad, una trascendencia pictórica. La atmósfera cotidiana –la más obvia– tuvo esa calidad. Ingresaron en ella los seres simples del barrio, los novios, las muchachas”. 

Garabito fija su mirada en lo simple, en lo cotidiano, y lo inmortaliza, lo detiene en un momento preciso. Trata al objeto como si fuera un personaje a retratar y al sujeto retratado como si fuera una naturaleza muerta alterada. Los objetos posan como posa el retratado y el retratado muta en singular extrañeza. Las casi setenta pinturas*** reunidas en esta muestra dan cuenta de la inmensa trayectoria y de los diferentes modos en los que trabaja sus temas.

Durante meses concurrí a su casa. Garabito decide cuándo podemos verlo, así sea por un rato. Compartí sus mañanas y me maravillé con su pintura. Pinta todos los días. En su casa-taller el tiempo parece haberse detenido, solo hay dos cosas que se modifican: el limonero de su jardín y el bastidor de su atril. El texto de Mujica Lainez, el primer texto referido a su pintura, finalizaba así: “Observe el público la riqueza de su gama, observe la gracia de su dibujo, su gobernada ironía”;una gobernada ironía que alerta sobre la engañosa simplicidad de su trabajo para revelar su complejidad.

* Exponía desde 1963, tanto individual como colectivamente.
** Victoria Noorthoorn, "Cinco tardes con Ricardo Garabito", en Marcelo Pacheco, Ricardo Garabito, Buenos Aires, El Ateneo, 2007. 
*** Más un pequeño apartado de dibujos.

Sobre el artista:

En sus casi 88 años, Garabito realizó trece muestras individuales. La primera de ellas se llevó a cabo en 1963 en la galería Rubbers. Manuel Mujica Lainez escribe un breve texto de presentación de esta muestra en el que separa a Garabito de las “modas” y señala que su pintura “es el resultado feliz de una vocación muy cierta. No se pinta así si no se es muy sincero”. Luego de un breve paso por la Asociación Estímulo de Bellas Artes y de cuatro años en el taller de Horacio Butler, se iniciaba así un decidido abrazo a la pintura, que se prolonga hasta hoy. 

En aquel período, los rutilantes 60 y principios de los 70, Garabito se presenta a los principales concursos del momento: Premio de Honor Ver y Estimar, Premio Braque, Premio “Dr. Augusto Palanza” y Salón Italo, y se relaciona con diversas figuras emblemáticas, como Samuel Oliver, Samuel Paz y Niní Gómez. Mientras, expone en galerías como Rubbers, Boddo, El Taller o Carmen Waugh. Ya en los 70, sus obras se exhiben en Nueva York y en Bogotá y forma parte de envíos oficiales a Suiza, Japón y España. Paralelamente, sus obras ingresan al patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo de Arte Moderno, del First Nacional Bank of Boston y del Jack S. Blanton Museum of Art en Austin; Mueble ingresa a la colección de la JPMorgan y en 1972, David Rockefeller le compra la obra Cajas envueltas. 

Ubicación