Esther Capece
Con la música a otra parte | Instalación
16/07/2012 - 28/07/2012
PEROTTI
Zabala 3095
Esther Capece

Curador: Marcelo Gutman

La música visual de Esther Capece en la frontera de los lenguajes artísticos.

Convencionalmente se emplea el término grafismo para referirse a los profundos cambios sufridos en el sistema de notación musical desde finales de la década de los cincuenta en el ámbito de la vanguardia.

La palabra francesa collage, derivada del verbo coller, que significa pegar, remite literalmente a la acción de adherir una cosa a otra. Pero el collage artístico, que inician Pablo Picasso y George Braque en 1912, implica mucho más que la simple utilización del pegamento. Con su gesto, ambos inauguran una técnica que removerá los cimientos del arte del siglo XX; podemos afirmar que con el collage se acaba un sistema de representación y empieza otro.

Conocedora del campo musical las obras de Esther Capece han ido incorporando más y más grafías desde una forma casi azarosa, utilizando papel de calcar, parte de partituras impresas e hilos, todo ello con un enorme poder visual que nos muestra el ingenio de su estilo gráfico y nos da a entender que el interés plástico de la partitura es independiente y plenamente suficiente del sonoro.

El desarrollo de las partituras gráficas y una notación musical innovadora viene acompañado de una expansión de la libertad artística. A menudo, esta libertad conduce a nuevos desarrollos en el campo de la improvisación: las formas musicales ya no son estáticas y predecibles en la naturaleza.

Si en la poesía visual el significante es separado de su significado para crear una nueva semántica basada en la exposición de un mensaje o concepto puro, en la música visual de Esther Capece igualmente el signo se disocia de su consecuencia sonora para crear un discurso esencialmente visual. De esta manera, ambas formas artísticas se convierten en un objeto comunicativo híbrido que valora el signo como tal, así como la forma y la disposición gráfica, con el fin de crear nuevos códigos de comunicación.

Lo que las diferencia principalmente, a priori, es su intención semántica, ya que mientras que la poesía visual nunca renuncia a comunicar desde un punto de vista lingüístico, aunque se apoye en códigos visuales, en la música visual, Capece pretende conservar la esencialidad abstracta de un arte sonoro personal.

La lectura de estas partituras exige una acción, demandan que se realice un acto cuyo resultado es desconocido y, tal vez, único.
En el centenario del collage y del nacimiento del músico de vanguardia John Cage, renovador en la contemporaneidad del grafismo musical, Esther Capece nos invita a disfrutar de la música de una forma diferente…. viendo.

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