Av. Pellegrini 2202
No a partir del presupuesto kantiano en el que la forma es el lugar desde el que se puede pensar lo bello.
No —tampoco— porque forma y espíritu pertenezcan a un mismo plano de inmanencia.
Porque lo que puede ser pensado como forma desde una inscripción moderna —incluso (tal vez) contemporánea— del arte, puede (quizás) acercarse hasta converger con un pensamiento (una concepción) del arte como manifestación espiritual.
Ella y yo.
Ella es Diana Randazo, quien trasunta un modo de pensar el arte que remite a una formulación espiritualista (teñida por lo zen) a la que su producción referiría o desde la cual devendría en tal producción artística. Un modo de ser de lo espiritual en la materia y en la forma artística.
Yo, Roberto Echen (curador de la muestra) quien trata de pensar la posibilidad misma del arte hoy, desde sus posibles construcciones tanto conceptuales como materiales (que tal vez no lleguen a satisfacer su posibilidad de existencia) en las que la forma podría o no ser el espacio mismo del sentido: podría en tanto “forma” dejara de ser el lugar categorial kantiano para devenir (como por ejemplo, en Bourriaud) espacio que involucra tanto el objeto como los actores que lo configuran —lo cual incluye a lo que en otro momento habría sido mero espectador, transformándolo en copartícipe del hecho artístico.
Cómo convergen esas dos concepciones de lo artístico.
Por supuesto.
En la produccción artística (de ella) en la que el (yo) se encuentra desde su —otro— lugar gracias a la posibilidad de diálogo que la producción habilita.
Lo que ocurre es que —quizás— estas configuraciones conceptuales (el mundo) no están tan distantes como parece, o sí, y sin embargo, gracias a algo que no es magia (se suele usar ese término de modo un tanto simplista), sino arte, pueden converger en el momento de situar una producción artística en un espacio en el que esa producción estará expuesta (lo que significa que estará disponible a la construcción de sentido con el otro) y esa convergencia y ese situar(se) no se dan en un ámbito externo o ajeno a la producción sino que es esta misma quien la provoca: el modo de aparición (de emergencia) de la producción artística (sea papeles impresos, lámparas de sal, proyección audiovisual, instalación —modalidades que la artista transita en la exposición) no es otro que la irrupción de esta zona de convergencia.
Roberto Echen
La muestra se podrá visitar desde el 30 de abril 19hs hasta el 16 de agosto en el Museo Castagnino, Av. Pellegrini 2202, Rosario.
Horarios de visita: Miércoles a viernes de 13 a 19 h. Sábado, domingo y feriados de 10 a 19 h
Visitas guiadas: Miércoles a domingo y feriados: 17 h
Turnos para instituciones escolares y grupos AQUÍ