21 octubre 2018
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Desarme

Muestra colectiva
10/07/2018 - 10/08/2018
Marcelo T. de Alvear 626

Inauguración: Martes 10 de julio, 19hs

Artistas: Eugenia Calvo, Florencia Levy, Pablo Zicarello, Débora Pierpaoli, Patricio Gil Flood, Luis Terán, Mauro Guzmán, Sofía Durrieu

Sobre "Desarme"

El Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales, que se lleva adelante desde 1997 es el disparador de Desarme; la exposición colectiva que tendrá lugar en la sala Bonino de la Fundación Klemm que contará con obras de Eugenia Calvo, Florencia Levy, Pablo Zicarello, Débora Pierpaoli, Patricio Gil Flood, Luis Terán, Mauro Guzmán y Sofía Durrieu.

Luis Ziccarello nació en 1972, Durrieu en 1980; Guzmán, Pierpaoli, Calvo, Gil Flood, Terán y Levy nacieron en el corredor temporal que se desplaza entre ambas fechas, tendiendo hacia el segundo lustro. 1977 podría ser el año natal promedio de este grupo, año de la serpiente en el calendario chino, coincidió con el estreno de El huevo de la serpiente de Ingmar Bergman, también con la fase más brutal del terrorismo de estado en Argentina. En 1977 sucedieron acontecimientos meteorológicos extraños: por primera y única vez nevó en Miami y Atenas sufrió el día más caluroso jamás registrado en toda Europa, 48ºC. En Nueva York se produjo un apagón histórico, la oscuridad inspiró saqueos y sembró el germen de la película que Spike Lee iba a realizar en 1999, Summer of Sam, que naturalmente contiene uno de los vectores de su cinematografía: la tensión racial, pero esta vez actuando en un escenario de colapso energético, música Disco y Punks amenazados por la presencia latente de Sam, un asesino en serie. Franco Berardi señala “el año 1977 es un momento crucial en la historia de la modernidad, el año en el cual toma forma la perspectiva pos-humana. La generación
que viene al mundo en los años ochenta está destinada a ser la primera generación video-electrónica, la primera que se forma en un ambiente en el cual la mediatización prevalece por sobre el contacto con el cuerpo humano (…) En la década siguiente, el peligro epidémico del SIDA resemiotiza todo el campo de la corporalidad. El contacto carnal se carga de peligro y de electricidad, se rigidiza, se congela, o se sobrecalienta de manera patológica. Así seprepara, en las últimas dos décadas del siglo veinte, la mutación cognitiva.”

* Franco Berardi, El trabajo del alma. De la alienación a la autonomía. Buenos Aires, cruce casa editora, 2016, pp 133-134.

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