17 diciembre 2017

Nota publicada online

viernes 11 de agosto, 2017
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La imaginación del desastre en Arte x arte
(o qué y cómo hacer con la maldad)
por Marcela Costa Peuser

Una selección de obras de artistas nacionales e internacionales que nos muestran la belleza detrás de la maldad.

Que la maldad existe, no hay dudas. Está muy cerca y, aunque no siempre la veamos, convive en nosotros mismos. Siempre está allí, agazapada, esperando su momento para asaltar su presa y esto, curiosamente, puede resultar bello. Porque para que exista el bien tiene que existir el mal. La filosofía oriental nos da la clave de ello con el Ying y el Yang; el Bien y el Mal. Uno no puede existir sin el otro.

Con curaduría de Jorge Zuzulich y Pablo Orlando la muestra que se presenta en Arte x arte hasta el 9 de septiembre, reúne treinta y ocho obras -entre fotografías, videos, objetos, pinturas, grabados y audios-, de artistas nacionales e internacionales, de distintas generaciones que nos muestran esta contracara indiscutible de la vida, como también, ese costado destructivo que tiene todo proceso artístico.

Recorrerla significa entrar en un mundo de crímenes, sátiras y monstruosidades, algunas concretas y deliberadas, otras abstractas o sugeridas. Si bien, en todos los casos el registro es absolutamente ficcional, la propuesta nos enfrenta el lado izquierdo de la empresa humana, a la crueldad agazapada detrás del manto de la civilización, a la inclinación hacia eso que el sano juicio considera el mal y que tal vez ha sido, en buena medida, mal entendido.

¿Por qué mostrar el mal? Como sostienen los curadores, “el objeto de esta selección de obras es darle cuerpo al malestar, pero ya puesto en escena como vía de escape para el descontento. Y exponerlo como una contra-historia de los hombres”.

Para quienes se animen a enfrentarlo puede resultar una experiencia enriquecedora. Siempre se puede descubrir el bien detrás del mal; la belleza detrás de la perversión. Como en Siamesas, la inquietante obra de Dolores Zorreguieta: dos bocas que se comen una a la otra; una obra que podría ser una joya, siniestra y poética, realizada en porcelana fría. Del oscuro mundo de los sueños de Alfredo Prior también surge la belleza, rutilante, detrás de la inconfundible paleta del artista. La misma dualidad que encierran la pintura de Marcelo Bordese y la fotografía de Miguel Harte en la que unas langostas se degluten unas pequeñísimas mujeres. O, el audio de la letra de un tango de Edmundo Rivero en el que relata como un paisano, después de encontrar a su china con otro, le clava “amablemente” treinta y siete puñaladas.  También es posible descubrir la belleza en un video de los ’70 en la acción inútil de intentar abrirle un ojo a otra persona.

Olivier de Sagazan, nacido en el Congo Belga, y que estuvo en la Argentina durante la Bienal de Performance de este año, presenta una serie de fotografías y un video en el que él mismo se va transformando detrás de una arcilla blanca para luego, acompañado por una percusión casi ritual se desprende de ella y de sus ropas. Imágenes hipnóticas que seducen y rechazan.

En el espacio fantasmal del emblemático frigorífico Alfonso Castillo presenta una instalación sutil e inquietante. Se trata de una proyección de maniquíes, derretidos y ahuecados, como una metáfora del ser humano, que se proyecta sobre dos tules suspendidos.

El fotograbado de Liliana Porter relata maravillosamente el costado destructivo de todo proceso creativo. Una hoja en blanco, impoluta que, cuadro a cuadro, se va arrugando hasta quedar hecha un bollo; totalmente destruida. La paradigmática imagen de la página en blanco. Aquello que tiene que superar el artista. El triunfo del bien sobre el mal.

 

 

Artistas participantes: Vito Acconci (EEUU), Luciana Arias, Néstor Baltodano (Costa Rica), George Bataille (Francia), Marcelo Bordese, Alfonso Castillo, Juan Cuello , Echo & the Bunnymen (Reino Unido), Liliana Felipe, Juan, Manuel Fiuza, Miguel Harte, Alejandro Kuropatwa, Leo Masliah (Uruguay), The Police (Reino Unido), Liliana Porter, Alfredo Prior, Carol Reed (Reino Unido), Edmundo Rivero, Olivier de Sagazan (República del Congo), Tom Waits (EEUU) y Dolores Zorreguieta