17 diciembre 2017
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María Causa

constelaciones
16/03/2017 - 24/04/2017

Pabellón de las Bellas Artes

de la UCA

El Pabellón de las Bellas Artes expone en Constelaciones una "resonancia" de obras de la artista María Causa, donde el material ensamblado de sus esculturas, resuena acompasado desde la intimidad del hogar, con un lenguaje apaciguado de desaprobación y reclamo, en el oído de la memoria y la identidad. Las tapas de cacerolas resplandecientes de aluminio, evocan una manifestación popular potenciada, que trasciende la simple dimensión domestica para transformarse en símbolo de la protesta intrínseca, a su vez multitudinaria, pero siempre respetada. Las mismas que reviven las intersecciones culturales que caracterizan nuestro siglo, al extenderse al mundo. A estos elementos encontrados o reunidos, la artista les otorga un significado fresco, introduciendo una noción conceptual a través de la realización de sus obras.

En la Pirámide de Mayo, María Causa desnuda la forma de la esfera que se encontraba originalmente en su terminación, arriba; que luego interviene, como lo hizo Prilidiano Pueyrredon (1823 - 1870) en el SXIX, con la colocación en su cúpula del monumento a la Libertad (alegoría de la República Argentina), pero resaltada en negro, en contraste con la luminosidad que irradia la Pirámide; e indudablemente nos sorprende con la sensación de ausencia y vacio que expresan la desaparición de la Pirámide y de la República, dejando ambas totalmente en blanco.

Las Columnas de Causa, de formas aparentemente abstractas, si se observan atentamente, están investidas de un nuevo dinamismo elemental y primordial, cuya esencia es la laboriosa aglomeración de las tapas de cacerola. Con carácter de Totems, tal vez, honrando un respeto cultural cuya esencia es el material mismo, y con las que transmite pensamientos universales de concientización social.

El Secante, un objeto cotidiano que secaba la tinta de la escritura a pluma o lapicera, pero actualmente desconocido para la generación del milenio, es representado por la artista en una escultura a gran escala, en referencia simbólica a los innumerables objetos en extinción en la actualidad.

En el lenguaje jeroglífico egipcio, el signo determinante del huevo simboliza lo latente, el germen de la generación, el misterio de la vida. María Causa divide el Huevo en una base de su material característico (con la incorporación de "agujeros" que reflejan su deseo de llegar al corazón de su esencia) y, en la mitad superior, un aspecto fundamental de toda la humanidad que es el salir a la vida, y que se expresa en una superficie exterior resquebrajada, reproducida con azulejos agrietados.

Sísifa, una figura femenina de rasgos generalizados, hace fuerza contra su meteorito agigantado de tapas de cacerolas, creando una sensación de esfuerzo domestico de volumen, en búsqueda de lo monumental.

El Campo del Cielo de Causa, es una instalación de paisaje escultórico, sobre carbón de fósil quemado, donde podemos observar que han caído sus propios meteoritos y detonadores, de violencia social contenida, que están por explotar pero no lo hacen.

En Constelaciones, María Causa recurre a elementos que le prestan su significado para el collage de su Autorretrato, "la encendida" de pelo rojo, y de la serie de retratos en exposición en el Edificio San José, para que estos puedan ser tan reales, tan potentes y tan personales como son cada una de sus obras en exposición.

Lic. Cecilia Cavanagh
Curadora
Directora del Pabellón de las Bellas Artes