Mi práctica articula fotografía y cerámica en construcciones espaciales donde la imagen funciona como rastro y la materia como residuo genético. Exploro materialidades domésticas, archivos históricos y formas del arte para reconocer gestos que oscilan entre fortaleza y vulnerabilidad, entre el vacío y la presencia material. Busco capturar aquello que reconozco como propio, aunque distante: tomar lo que me constituye y, al mismo tiempo, soltarlo. En ese cruce, la cerámica aporta permanencia y opacidad, mientras la fotografía actúa como un destello que registra la convivencia entre luz y oscuridad.