Notas Artistas

Sentimiento del paisaje
por Raúl Santana*
Sentimiento del paisaje

El camino que María Delia Ravagnan viene transitando desde hace varios años denota una coherencia, que respondiendo a certeras intuiciones, la artista ha sabido conciliar con el fuerte temperamento que preside sus obras. Ya desde los comienzos, prescindiendo de cualquier dibujo previo, María Delia se entrega a su imponderable relación con el color, dejando en claro su permanente inclinación por la materia, que cada vez, con sus fuertes y abiertos contrastes, alcanza mayor potencia. Si en los inicios, hasta cierto punto sus paisajes se sometieron a la naturaleza con su régimen de ritmos y apariencias cambiantes, lo que le ha permitido ir comprendiendo la estructura interna que soporta lo visible, ya en “Cielos”, su muestra anterior, aún reconociendo los aspectos del paisaje, María Delia pone en obra una fuerte subjetividad, donde las formas empiezan a volverse autónomas: ya no se trata de formas que describen el mundo sino de representaciones que organizan las relaciones de lo visible, llevándonos más allá, a un paisaje que por el gesto soberano de la artista une en un abrazo lo interior y lo exterior.

 

Es obvio que María Delia ha comprendido -tal como lo demuestran las obras que hoy presenta- que si la pintura no crea un mundo propio, es decir si se sigue comportando como una ventana para mirar otro mundo, seguirá siendo una mera “ilustración” del referente. Hoy el referente es su propia pintura: un mundo de formas y colores que tienden a la abstracción para evocar con la contundencia de sus signos no una mansa descripción sino la potencia de la naturaleza que nos impone su pura contingencia, que podríamos llamar “un sentimiento del paisaje”.

 

*Septiembre, 2012