En cada obra parto en general de esquemas muy simples, donde defino el tamaño, a veces el tema y los elementos que voy a utilizar, a medida que avanzo surgirán unos, se descartarán otros.
Las fuentes de inspiración son muchas: los tejidos precolombinos, las alfombras árabes, los tapices europeos, el arte africano. Junto a todo esto los diseños de hoy, aplicados en la moda, en la decoración, en los espacios que nos define la arquitectura. Obviamente me inspira también la pintura y
las obras de los artesanos, cualquiera sea el material que utilicen.
Una ciudad cosmopolita como Buenos Aires, con su tan variada arquitectura y la presencia de todo tipo de manifestaciones artísticas, incentiva, ayuda y mucho para que aparezcan temas, nuevas imágenes a representar.
El acceso a los materiales, o por lo menos a su conocimiento, me facilita
integrar lo nuevo y lo antiguo en formas, en imágenes propias.
Siento que formo parte de la época y del lugar que me toca vivir, eso define mi obra a la hora de inspirarme. Los viajes me permiten el conocimiento directo de obras hechas con muy variadas técnicas, antiguas y modernas, que aun hoy siguen vigentes, sólo falta conocerlas e integrarlas.
Para los pueblos precolombinos, del mismo modo que para los árabes, el arte textil era y es su arte mayor.
En los textiles precolombinos me conmueve sobre todo su juego plástico, sus formas abstractas, la diversidad de las texturas, la calidez de sus colores, la calidad y delgadez de los hilos que utilizan, que les permiten expresar mucho en un pequeño espacio.
Retomo sus recursos técnicos y expresivos porque que son universales, no así los temas que hacen referencia a su mitología, a sus creencias, a su vida cotidiana, porque forman parte de una cultura, una geografía, y una época que no es la mía.
Rescato sí la representación fragmentada, contar una historia o mostrar un paisaje de a pedacitos. También el uso de diagonales, de formas escalonadas, que crean espacios que luego hay que cubrir y que siguen las reglas básicas del tejido, el ángulo recto que forman urdimbre y trama.
Por eso no creo que la inspiración sea espontánea, todo lo contrario, parte de una búsqueda, de un conocimiento previo, aunque a la hora de iniciar una obra, aparece lo imprevisto, porqué elijo esto y no esto otro. Resulta muy difícil explicar las motivaciones, lo orígenes de las elecciones a la hora de crear.
Me identifico con los pintores porque se encuentran ante una tela vacía, en mi caso es la urdimbre, a definir también, qué hilo utilizar, de qué grosor, también de qué color , y luego todas las variantes de la trama.
Aunque los materiales con que trabajamos son diferentes, desarrollar formas, colores, texturas, y lograr con eso una imagen equilibrada, que exprese lo que queremos decir, me acerca mucho a la pintura.
Las últimas obras, con muy variadas texturas, las plumas, las cuentas de todo tipo, ya le están dando una definición mucho más textil, con sus propios elementos y por supuesto con sus imágenes diferentes.