15 diciembre 2017

Nota publicada online

miércoles 27 de septiembre, 2017
|
Silvia Rivas
Moscas en el Palacio Duhau
por Marcela Costa Peuser

Hasta fin de mes la artista presenta su obra en el Paseo de las Artes

Es usual encontrarse, al recorrer el Paseo de las Artes de Palacio Duhau, a algún pasajero del hotel atravesarlo en bata rumbo al spa y es que, este pasillo interno que une los dos edificios de Hayatt Park Hotel, siempre ofrece la posibilidad de conectarnos con obras de excelentes artistas argentinos. Lo que no es para nada usual es escuchar aquí el zumbido perturbador de una o mas moscas. La responsable es Silvia Rivas quien, con su obra, nos inquieta una vez mas.

Desde dos grandes pantallas -contenidas en vitrinas- una mano trata, insistentemente, en aplastar una mosca. El zumbido y seguido por el golpe seco llena de tensión el aire. Cuando finalmente la mano logra su cometido esa tensión se distiende pero, sólo por un segundo, porque la mosca convertida en mancha se transforma en miles de moscas que emergen en un vuelo furioso y es allí cuando agradecemos la “protección” de las vitrinas.

La temporalidad y la naturaleza son temas recurrentes en la obra de esta artista que egresó de la Pridiliano Pueyrredón y completó sus estudios con Keneth Kemble y Víctor Grippo. Indagar en ese momento preciso, estirarlo, detenerlo y conservarlo esuna obsesión en los noventa la hizo adoptar el video como soporte en su intento de materializar el tiempo.

En contraste con Zumbido, dos pequeñas pantallas en las que apenas se percibe un movimiento producido por el viento nos invitan a la quietud pero sabemos que algo está por suceder. La obra de Rivas siempre agita nuestra respiración.

Una pequeña pantalla industrial reproduce el titubeo, ese momento, casi imperceptible que tenemos antes de tomar una decisión y describe el instante en el que nos abandonamos a la decisión. Allí, precisamente cuando tomamos conciencia de lo irreversible; cuando ya no podemos volver el tiempo atrás.

 

La muestra se completa con unos dibujos sobre papel. El soporte estático conserva las huellas de unos movimientos frenéticos en líneas que se esparcen sobre su superficie como los rastros de un acto inevitable.

La obra de Silvia Rivas nos inspira a recorrer las sinuosidades de la realidad. Esas sensaciones que nos ayudan a identificar el momento preciso, vivir el presente queriendo fijar lo que desaparece, resistiendo lo inevitable.