19 octubre 2017

Nota publicada online

martes 10 de octubre, 2017
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La 1ra edición del Premio Artes Visuales Kenneth Kemble ya tiene sus ganadores
Juan Gugger, Lucila Guerrero y Florencia Caiazza resultaron los ganadores

Destinado a fomentar el desarrollo y producción de obras y proyectos, el Premio Artes Visuales Municipio de San Isidro “Kenneth Kemble, de la Subsecretaría General de Cultura, ya tiene a sus ganadores.

El Gran Premio fue para Juan Gugger por “Todo lo desvanecido a sedimentado en las superficies”, Lucila Guerrero obtuvo el Premio Beca Residente por “Monumento Natural Municipal”, y Florencia Caiazza se llevó el Premio Beca Joven por “Cómo se afectan”.

El concurso, que incentiva desde el ámbito institucional el desarrollo de la producción poética, artística, reflexiva y crítica, recibió 258 proyectos llegados de todo el país (48 de vecinos o nacidos en San Isidro), en una amplia gama de disciplinas, que fueron evaluados por un prestigioso jurado, integrado por Andrés Labaké, Eduardo Basualdo y María José Herrera.

“Muchas veces los artistas no llevan concretan sus proyectospor falta de financiamiento, espacios de exhibición o del tiempo necesario que implica un trabajo de esta naturaleza. Este premio está para acompañar y dar oportunidades a todos esos artistas que desafían los límites y se enrolan en la exploración, el ensayo y el riesgo”, dijo Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro, quien destacó la figura de Kemble, que desde San Isidro renovó el lenguaje artístico de la Argentina a fines de los 50.

Más allá de sus 180.000 pesos en premios (100.000 para el Primer Premio y el resto dividido en partes iguales para los otros dos ganadores), una de las facetas más innovadoras del concurso, gratuito y al que se pudo aplicar del 17 de julio al 17 de septiembre, son las tutorías profesionales que ofrecerá a los ganadores, que deberán desarrollar sus trabajos entre el 5 de este mes y el 15 de mayo de 2018, y presentarlos y/o inaugurarlos en junio de ese año.

Con un elevado porcentaje de artistas menores de 35 años, los premiados no escapan a esta impronta. Los tres rondan entre los 31 y los 35 años, tienen una sólida formación profesional y varios premios en su haber.

Gugger propuso una instalación de jaulas y cajas en materiales de construcción en cemento, en estrecha relación con el entorno. Materiales industriales, técnicas pictóricas que remiten al grafiti y piezas muy simbólicas en sintonía con el lenguaje de la urbanización forman parte del proyecto de este cordobés.

Caiazza y Guerrero comparten un enfoque similar: la investigación de campo como punto de partida. La primera, de Bahía Blanca y residente en Olivos, propuso una investigación escultórica instalativa en alguna dependencia municipal, que serviría de taller y lugar de exhibición de las piezas escultóricas que surgirán de la combinación de elementos conocidos por ella, como cemento y yeso, con otros anclados en el contexto de producción.

Guerrero, dedicada a la cerámica, hará un cruce de disciplinas a partir del inventario y recolección de especies vegetales de las áreas protegidas municipales, en la zona del Bosque Ribereño, que culminará con cien piezas de cerámica planas, como copia sensible de cada una de las especies, que en principio serán montadas sobre una pared.

Jurado del Premio:
Andrés Labaké, María José Herrera y Eduardo Basualdo

“Recibimos proyectos anclados en la modernidad, otros inclinados a la obra de caballete o objetual, muchos emparentados con prácticas más contemporáneas. Analizaremos con los artistas la factibilidad técnica, aspectos de localización y exhibición, y algo central, el enfoque conceptual y poético de sus propuestas”, dijo Labaké, a cargo de las tutorías.

El jurado destacó la cantidad y el nivel de los artistas, sobre todo el de los 30 finalistas, y se enfocó en aquellas propuestas que tuvieran cierta permeabilidad y porosidad. “Buscamos proyectos que interpelen, interactúen con el público y construyan sentido, no objetos escultóricos sobre un pedestal distanciado de la mirada del otro y de su propio entorno”, agregó Labaké.

“Que casi 300 artistas hayan repensado sus prácticas y puesto en palabras su proyecto para compartirlo con un jurado es de gran importancia. El Kemble tiene enormes chances de instalarse como punto de referencia para los artistas -expresó Basualdo- y espero que sea un ejemplo para otros municipios, porque los artistas merecen más oportunidades y espacios de estas características”.

Herrera reconoció el tono federal y la variedad de propuestas.“Nos encontramos con iniciativas enfocadas al arte cinético, al estudio de la luz, algunos homenajes, si se quiere, a Kosice y Iommi, y mucha poética personal. Trabajos de una gran cantidad de jóvenes que manejan un lenguaje contemporáneo y universal, pero que, sin duda, también están muy atentos a las expresiones actuales argentinas”,comentó Herrera.

Además de los premios mencionados, el concurso reconoció a Jimena Croceri y Laura Códega (Gran Premio), Mercedes Irisarri y Nicolás Pontón (Premio Beca Residente), Julián Matta y Valeria Vargas (propuesta conjunta), y Agustina Triquell (Premio Beca Joven). Todos ellos, en este orden de mérito, recibirán sus respectivas Menciones Honoríficas.