18 noviembre 2017

Nota publicada online

viernes 18 de agosto, 2017
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Hispanoamérica se expande
Nuevas salas para el Museo de Arte Hispanoamericano Fernández Blanco

Con el aporte de la Fundación American Express el Museo Fernández Blanco reabrió nuevas salas dedicadas al período colonial

El Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco es la única institución de la Ciudad de Buenos Aires que investiga, conserva y exhibe la historia y arte del pasado colonial.

Con la inauguración de la salas “Integridad, proporción y brillantez. Arte y devociones dominicas en el mundo colonial” y “Con el sudor de sus rostros. Artesanos y gremios en el Río de la Plata”, concluye la renovación integral museográfica en su sede dedicada a este período: el Palacio Noel en el barrio de Retiro.

El proyecto de reacondicionamiento de dos salas del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco como la puesta en valor de sus obras fue desarrollado con el apoyo de la Fundación American Express bajo el auspicio de la Asociación de Amigos del Museo, y el impulso de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la participación de la Orden de Predicadores de Argentina.

 “Contribuir con este museo que encierra toda la historia de los dominicos, jesuitas y colonos españoles recién llegados a nuestras tierras y el devenir del nuevo mundo criollo, refuerza el compromiso de American Express con el patrimonio histórico del país” afirmó  Henry Seeber, presidente y gerente general de American Express Argentina.

Con la apertura de este grupo de salas nuevas, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco concluye el guion museológico dedicado a su patrimonio de arte colonial: El cuarto mundo. El cuarto mundo es un relato posible sobre nuestro pasado colonial. Es también una lectura sobre el impacto que produjo en un mundo concebido occidentalmente como tripartito y jerárquico, de europeos, asiáticos y africanos, la irrupción de un cuarto espacio desconocido: América.

“El Museo Fernández Blanco es el único espacio donde podemos unir los retazos de un pasado virreinal, a través de testimonios artísticos generados por tres áreas geográfico culturales de influencia, el mundo Surandino, la cultura de la selva y la propia Buenos Aires como puerta del Atlántico, un lugar de entrada y salida, legal e ilegal, de paso y de promisión” relata con pasión el Lic. Jorge Cometti, Director del Museo.

En 2013, American Express apoyó la restauración de la colección de instrumentos notables del museo y la sala donde los mismos se exhiben. Entre ellos se destaca el valioso violín Guarnerius del Gesù de 1732 que perteneció a Isaac Fernández Blanco. La apertura de la sala se celebró con un concierto con los instrumentos de la colección. American Express continúa apoyando al  Museo de Arte Hispanoamericano y protegiendo el legado cultural e histórico del país.

Sala Integridad, proporción y brillantez

Arte y devociones dominicas en el mundo colonial

Integridad, es decir perfección, proporción, entendida como armonía, y brillantez, no como lujo ostentoso sino en su acepción de luz y claridad en el mensaje, fueron los parámetros con los que el gran teólogo y filósofo dominico Santo Tomás de Aquino definió el Arte.

Al igual que en el resto de América, a su llegada a los territorios de Córdoba del Tucumán, Cuyo y Río de la Plata, la Orden de Frailes Predicadores de Santo Domingo se empeñó en el perfeccionamiento de la Fe, en la difusión del conocimiento filosófico y de la ética cristiana, y en la promoción de las artes.

A través del esplendor de sus conventos y templos, el bien y la belleza fueron entendidos como reflejo de lo divino. No fueron sólo promotores y protectores de artistas y artesanos, quienes muchas veces vivían o tenían su taller en los propios conventos, sino que, también, los mismos frailes ejercieron diferentes disciplinas artísticas. Por su parte, los terciarios de la Orden y los cofrades de la Virgen del Rosario propiciaron la importación, la producción y la donación de obras de arte para los templos. Así, los conventos de Predicadores se abastecieron de producciones locales, pero también enriquecieron sus altares y claustros con obras provenientes de otros lugares de América, Europa y Asia.

Sala Con el sudor de sus rostros

Artesanos y gremios en la Buenos Aires colonial

En Buenos Aires, el término gremio era utilizado desde época muy temprana por los artesanos y las autoridades, sin embargo fue recién en 1780 que el Virrey proclamó “la conveniencia de reducir a gremios y por clases a todos los artistas y oficiales mecánicos”, ordenando comparecer ante el Escribano de Gobierno a quienes fuesen maestros, oficiales o aprendices, términos con los que se referían a sí mismos. Los zapateros que se presentaron fueron 354, constituyendo la actividad artesanal con mayor cantidad de miembros de la Ciudad, seguida por la de los carpinteros, los sastres y los albañiles.

Los artesanos constituían una categoría social amplia, diversa y jerárquica, siendo el material con el que trabajaban lo que determinaba la diferencia. El cuero y la madera no poseían la nobleza de la plata, por ello los plateros exigieron que su gremio fuera reconocido un arte liberal y no un oficio mecánico.

Las piezas exhibidas permiten aproximarnos a los saberes, la producción y el consumo de aquella sociedad, sus necesidades y sus gustos.