18 octubre 2017

Nota publicada online

viernes 11 de agosto, 2017
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Ai Wei Wei, artista y activista
Dio su visión del arte en Fundación Proa
por Pilar Altilio

El impacto de esta visita, muy esperada en la región sur de América, se pudo notar en todos los presentes a esa memorable conferencia de prensa, donde se habló del arte, de la vida, del estado actual de los problemas globales: la vigilancia, los refugiados y migrantes, la corrupción y la falta de libertad en su país. Algunas impresiones de ese día, aquí en esta crónica.

Tiene una corporalidad fuerte y una mirada llena de matices, su cuerpo ha sido objeto de distintos tipos de clausura y vigilancia, sin embargo mantiene su compromiso con la vida y el arte. Una de sus frases fue contundente: “el artista y el activista son indiscernibles”, y cualquiera que haya visto alguna de sus grandes instalaciones, donde el número de las piezas es un símbolo de su pertenencia a una de las mayores poblaciones del mundo, debe considerar pensar que aquello que funciona dentro de la escena del arte también da un señalamiento a la relación con su país. Ai Wei Wei es hijo de un poeta de la revolución de Mao que cayó en desgracia, amigo de Pablo Neruda quien lo visitaba por lo cual también lo frecuentó. El año que él nació en Pekín (1957), su padre, Ai Qing, uno de los mejores poetas chinos del siglo XX, fue acusado de intelectual derechista por el régimen de Mao Zedong y fue desterrado, primero al noreste del país, y, posteriormente, a la región musulmana de Xinjiang, en el oeste.

Ai Weiwei, Lu, 2015, bamboo and silk, 470 x 250 x 195 cm. Photo credit: Ai Weiwei Studio

“Yo he nacido y he sido observado, vigilado desde siempre”, contó y las razones por la que está involucrado plenamente es porque alguien debe intentar superar ese marco, neutralizarlo, doblarle la apuesta. Con voz firme pero muy tranquilo nos dijo a los presentes “todos deben luchar de alguna manera u otra para sobrevivir o hacer algo en especial, y por esto no renunciaría a ser quién soy”, casi una declaración que dirime el por qué encarna de ese modo su trabajo en arte. Las preguntas de ese mediodía fueron más abundantes sobre la condición actual de China y su visión particular, que puso en un lugar secundario el arte en sí y aquello que presentará en Proa en noviembre. Pero no hay división alguna entre el ciudadano chino y el artista, este multifacético y prolífico artista disidente con alcance internacional, probablemente el más trascendente artista chino de la actualidad tiene muy declarados sus intereses. Pero es un hombre amable, sonriente, que documenta todo por lo cual sacarse un selfie con él no cuesta nada más que un pedido.

Su relación con internet y las redes es casi tan singular como cualquiera de sus posturas, algunas tan controversiales como romper un jarrón de la dinastía Han (202 antes de Cristo-220 después de Cristo). Su presencia multiplicada, su registro del minuto a minuto en Instagram (cuenta  @aiww ) constituyen actos de supervivencia, que testifican su vida, corriendo todos los velos de su intimidad. En 2005 comenzó a usar la web y armó un blog donde profusamente volcaba sus impresiones sobre los acontecimientos diarios. El tenor de algunos comentarios hizo que las autoridades chinas lo cerraran. Y así con cada uno de sus redes: twitter, Instagram, Facebook, sin embargo mantiene una pequeña red casera que lidia con los censores que cada vez que descubren alguna a su nombre la cancelan.

En 1979, fue uno de los fundadores del colectivo de artistas Stars (Xingxing), cuyo objetivo era enfatizar el individualismo, en contra de la uniformidad de la Revolución Cultural. El grupo se disolvió en 1983, a causa de la presión de las autoridades, y la mayoría de sus miembros dejó el país.

Instalado en Nueva York, entró en contacto con el mundo cultural neoyorquino -el poeta Allen Ginsberg, el pintor Keith Haring, el fotógrafo Robert Frank-. Durante este periodo, descubrió el dadaísmo, a Jasper Johns y a Andy Warhol, y comenzó a hacer fotos y esculturas, que debía tirar cada vez que se mudaba porque eran demasiado voluminosas. "En Estados Unidos, aprendí sobre el arte conceptual, el minimalismo, el arte pop, y Marcel Duchamp, que me influyó profundamente. Aprendí a ser un artista inteligente, no un artista únicamente con habilidades visuales o técnicas. Éstas hacen falta, pero sólo como herramienta para representar tu idea".

Ai Weiwei, Illumination, 2009, color photograph, dimensions variable. Detail. Photo credit: Ai Weiwei Studio

El gobierno reaccionó muy fuerte luego de sus críticas por la pésima construcción de escuelas que cobró la vida de 5.196 estudiantes que perecieron en el terremoto de Sichuan (China) el día 12 de mayo de 2008. Ai Weiwei se propuso indagar y reunió todos los datos de esos estudiantes en una plataforma que recogió con el equipo FAKE Desing con sede en Pekín. Y ese fue el contenido de la instalación de arte y tecnología The Space del museo Tate Modern de Londres. Fue apresado en el aeropuerto y fue un desaparecido durante unos días hasta que la campaña internacional por su aparición, lo llevaron a prisión y luego a prisión domiciliaria pero con una vigilancia severa.

Ese tiempo fue duro porque como contó "Todo lo que decíamos y hacíamos estaba siendo registrado por el Estado". También contó que su casa estaba rodeada por veinte cámaras de video. "Decidí seguir la misma lógica del Estado. Si querían saber qué hacía, yo les mostraría qué hacía, no tenía nada que ocultar. Entonces instalé cámaras de transmisión permanente en mi estudio, en mi cocina, en mi cuarto, en mi comedor. Todo era transmitido de manera permanente. Incluso si estaba, a veces, desnudo en mi habitación. Era incómodo, pero yo iba a usar su lógica. Me ordenaron que quite esas cámaras, cuyas imágenes habían llegado a tener 70 millones de visitas". Como acotó un periodista español con buenos argumentos: “Bien, es China, un país de 1300 millones de personas, pero aun así la cifra resulta impresionante.” Sobre todo si tenemos en cuenta que es un disidente activo. El estado le calificó de "inconformista de la sociedad china", al que le gusta "bordear la línea roja de la ley" y "hacer cosas a las que otros no se atreven".

"No me interesa un arte solo para unos pocos. Si el arte no es comprendido por la mayoría, no es arte. A veces me dicen que haga mi obra 'más artística'. Pero si el arte llega a todos, permite expresar sentimientos y hace que la libertad exista y que la humanidad sea más poderosa".