Variaciones y autonomía

Grabados contemporáneos de Japón
18/07/17 - 20/08/17
  • Variaciones
  • Variaciones
  • Yayoi Kusama
    Lemon Squash
  • Toeko Tatsuno
    3 de julio del 89
  • Yasukazu Tabuchi
    Pradera de primavera

El Museo Nacional de Bellas Artes, junto con el Centro Cultural de la Embajada del Japón en la Argentina, la Fundación Japón y Evaristo Cultural, presenta la muestra "Variaciones y autonomía. Grabados contemporáneos de Japón."

La exposición presenta 42 obras de los artistas Yayoi Kusama, Tomoharu Murakami, Masanari Murai, Toshinobu Onosato, YasukazuTabuchi, Natsuyuki Nakanishi, Hitoshi Nakazato, Naoyoshi Hikosaka, Kosai Hori y ToekoTatsuno, seleccionadas por Kyoji Takizawa, curador del Museo de Artes Gráficas de la Ciudad de Machida, Tokio.

En la década de 1970, jóvenes artistas japoneses expandieron su expresividad y ampliaron los límites del arte contemporáneo gracias a la técnica del grabado, que utilizaron en una amplia gama de estilos y soportes, lo que se tradujo en un fuerte impulso a esta disciplina.

La exhibición presenta obras de diez artistas que han sustentado este proceso, para echar luz sobre el desarrollo de un nuevo campo de grabados contemporáneos japoneses realizados por pintores –un campo notable como variación de la pintura y como forma artística autónoma– y, a su vez, repensar la historia de esta técnica en Japón.

Sobre la muestra

Por Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes

Sobre fines del siglo XVIII el enigmático Sengai, un monje zen que utilizó el grabado como medio de difusión doctrinaria, expuso en su obra El Universo, compuesto por un triángulo, un círculo y un cuadrado, la idea de que la matemática es el lenguaje secreto de la creación. Proponía así un gran desafío para el arte democrático y popular de la estampa japonesa, hasta entonces ceñido al costumbrismo y el paisajismo. Desarrollada en contrapunto crítico con la caligrafía y el dibujo, atributo de la cultura letrada aristocrática, de características tendientes a la abstracción, la estampa japonesa alcanzaría renombre e influencia mundial por medio de figuras como Hiroshige, Utamaro y el ya icónico Hokusai. Dos siglos más tarde, los grabadores contemporáneos del que fuera el Imperio del Sol Naciente, hoy transformado en un pujante país del ya no tan lejano ni exótico Oriente, recogen en forma explícita aquella aporía de Sengai como una invitación a construir un arte nuevo. Un arte que retoma las tensiones de una nación que vive la dialéctica entre modernidad y tradición como uno de sus componentes cruciales, de cuyo diálogo surgen los rasgos que identifican la imagen potente con que, releída, las imágenes del pasado interpelan al presente.   

El Museo Nacional de Bellas Artes tiene el honor de presentar en sus salas la exposición Variaciones y autonomía. Grabados contemporáneos de Japón, curada por Kyoji Takizawa, del Museo de Artes Gráficas de la Ciudad de Machida. A través de 42 estampas realizadas por artistas de los años 70, puede vislumbrarse la impronta de una tradición secular, actualizada mediante la apelación a antiguas técnicas –xilografía, litografía y serigrafía– con las cuales se abordan los temas clásicos del arte universal.

Andrés Duprat, julio 2017

"Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva"

11/07/17 - 20/09/17

"Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva"

La muestra curada por Cecilia Ivanchevich reúne 120 obras, entre pinturas, dibujos e instalaciones, realizadas a lo largo de sesenta años y pone el acento en las constantes y variables con las que el artista desarrolla su “estética del caos”, entre 1957 y 2017.Esta mirada prospectiva tiene un doble sentido: el artista mira hacia el futuro y las nuevas generaciones miran a Noé.

N hizo de la búsqueda de su propia estética un derrotero singular, que si bien permite anclar su evolución artística en diversas corrientes del último medio siglo, define su inserción a partir de diferencias inasimilables”, explica el director de la institución, Andrés Duprat. Y agrega: “Rápidamente se lo circunscribe y acota a la Nueva Figuración, que a partir de 1961 animó junto con Ernesto Deira, Jorge de la Vega y Rómulo Macció, pero también es claro que en su obra hay un exceso que, aunque nunca dejó de tenerlo como base, trasciende aquel marco de referencia”.
El guión curatorial se aparta del orden cronológico y plantea tres claves de lectura que pueden rastrearse en la producción de Noé (Buenos Aires, 1933): la conciencia histórica, la visión fragmentada y la línea vital.
La selección de obras que podrá verse en la muestra incluye piezas históricas, una serie de dibujos inédita de 1957 y otras especialmente creadas por el artista para esta exhibición, entre las que se destaca la impactante instalación “Entreveros” (2017), en la que Noé condensa planteos estéticos de sus distintas épocas y utiliza, entre otros materiales, fragmentos de espejos para incluir el reflejo del espectador en la complejidad del caos.

El caos es el concepto que articula "Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva". En 1965, en su libro Antiestética, el artista lo definió como “una estructura compleja de unidades diferentes e independientes”. “Asumir el caos es asumir ese orden al que nos negamos en defensa de uno anterior”, concluyó entonces.

"El concepto de caos introducido por Noé encuentra un correlato en el pensamiento científico. Por aquellos mismos años, el físico ruso Ilya Prigogine propuso en sus investigaciones la superación del determinismo científico (causa-efecto), lo que marcó el ingreso en la posmodernidad. En este sentido, los planteos de Noé se conjugan con las teorías científicas de la época para dar lugar a un mundo tan inestable como impredecible", afirma la curadora, Cecilia Ivanchevich.

El catálogo que acompaña la muestra incluye un ensayo de Ivanchevich sobre la "estética del caos" pensada en términos científicos, culturales, artísticos y políticos en la obra de Noé. Además, una selección de textos críticos sobre la producción del artista, y los ensayos de la especialista Lorena Alfonso y de la investigadora alemana Lena Geuer.

"Luis Felipe Noé. Mirada prospectiva" cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes. Podrá recorrerse en el Pabellón de exposiciones temporarias del Museo del 11 de julio al 20 de septiembre de 2017, de martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada libre y gratuita.

Sobre el artista

Luis Felipe Noé nació en Buenos Aires, en 1933. Estudió en el taller de Horacio Butler. Residió en París y en Nueva York. Actualmente, vive y trabaja en Buenos Aires.

Entre 1961 y 1965, formó parte del grupo conocido como Otra Figuración o Nueva Figuración Argentina, integrado, además, por Ernesto Deira, Rómulo Macció y Jorge de la Vega. En 1964, el grupo fue invitado a participar en el Premio Internacional Guggenheim. 

En 1965, realizó la célebre exposición "Noé + experiencias colectivas" en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Allí presentó su primer libro, Antiestética, donde expuso por primera vez su tesis sobre el caos como estructura.

En 1966, convencido de que la actividad artística se disolvía en la vida social, inició un período en el que decidió no pintar. Sin embargo, en 1971, sintió que había tomado el camino equivocado y comenzó una terapia psicoanalítica que lo ayudó a retomar su actividad artística, en 1975.

Producido el golpe de Estado de marzo de 1976, Noé partió hacia París. Durante los diez años siguientes, presentó su obra en la capital francesa, Nueva York y Buenos Aires. En 1987, regresó a la Argentina.

Noé ha realizado más de 120 exposiciones individuales, desde 1959 hasta la actualidad. Se organizaron muestras retrospectivas sobre su obra en el Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina (1995), en el Palacio de Bellas Artes de México D.F. (1996) y en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, Brasil (2010). En 2009, fue convocado para representar a la Argentina en la 53.ª Bienal de Venecia y en 2013 fue invitado de honor en la XX Bienal Internacional de Curitiba, Brasil.

LUCIO FONTANA

En las colecciones públicas de la Argentina
28/04/17 - 30/07/17

Curada por Andrés Duprat y Fernando Farina, la muestra recorre la trayectoria del artista ítalo-argentino Lucio Fontana (Rosario, Argentina, 1899-Varese, Italia, 1968), desde sus esculturas tempranas figurativas, hasta sus experimentaciones en torno a los denominados “Conceptos espaciales”, con los que proponía una expansión de la bidimensionalidad de la pintura.

“Los viajes de Fontana entre Argentina e Italia, y su posterior radicación en Milán, constituyeron la universalización de una vanguardia que, si bien reconocía su inspiración europea, se había constituido en la Argentina”, afirma Andrés Duprat, director del Museo Nacional de Bellas Artes.

 

La exposición da cuenta de la presencia de Fontana en las colecciones públicas de nuestro país, y reúne dieciocho obras pertenecientes al acervo de los museos Provincial de Bellas Artes “Emilio Caraffa”, de Córdoba; Municipal de Bellas Artes “Genaro Pérez”, de Córdoba; Castagnino+macro, de Rosario; Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez”, de Santa Fe; de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”, de Buenos Aires; Provincial de Bellas Artes “Emilio Pettoruti”, de La Plata; del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, de la Fundación Federico Jorge Klemm-Academia Nacional de Bellas Artes; de la Fundación Espigas-Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), y del propio Museo Nacional de Bellas Artes.

 

La muestra aborda los nexos de Fontana con Italia y la Argentina, y permite reflexionar sobre la identidad del arte nacional y la influencia de la cultura europea. Si bien su recorrido creativo se dividió entre estos dos países, fue en la Argentina donde germinó el artista cuya dimensión se conoce hoy.

Además, se exhibe, por primera vez en el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los pocos ejemplares originales del Manifiesto Blanco, el primero de una serie de manifiestos que Fontana publicaría a lo largo de su trayectoria, y que respaldarían gran parte de su producción artística.

Texto programático escrito bajo la dirección de Fontana en 1946, contraría la tradición de las vanguardias en lo que hace a la pretensión de autonomía de las artes, en tanto interpela a la ciencia, que, aduce, produce un cambio en la naturaleza humana; su rol habría de permitir un arte acorde a los nuevos tiempos”, define el Director del Bellas Artes. En el documento, se postula que no es el racionalismo contemporáneo, sino el retorno al gesto del hombre primitivo, al  subconsciente, el que ha de abrir otro campo de experimentación del que saldrá la obra de arte nueva, integral, que resuelva la escisión entre naturaleza y cultura promovida por la Modernidad. Allí radica una de las claves de la futura poética que Fontana desplegará en Italia a través de sus múltiples registros artísticos.

 

En este sentido, es Fontana quien saldará definitivamente los planteos acerca de la representación pictórica de las vanguardias históricas, con obras como Concepto espacial, Espera /+1-AS/ El jardinero está arreglando el Jardín (59 T 140), ca. 1959 –perteneciente al patrimonio del Bellas Artes–, que sintetiza gran parte del trabajo del artista, así como también las propuestas conceptuales de sus escritos. Fontana no continuará el camino de sus contemporáneos que exploraron la superficie de la tela como espacio discursivo, sino que atacará la estructura misma de la retícula como sostén de la imagen, porque el simple gesto del tajo abrió esa trama hacia otra espacialidad. A partir de ese corte, la pintura como soporte de la representación cambió para siempre.

La exposición cuenta con el apoyo de la Sociedad Italia Argentina (SIA), la Embajada de Italia en Argentina, el Instituto Italiano de Cultura y la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.

Acompañando la muestra, el Museo, junto con la Asociación Amigos del Bellas Artes, organizará durante el mes de mayo un ciclo de cine italiano, programado por Leonardo D'Espósito. Se proyectarán seis películas: 9 x 10 Novanta (2014, directores varios), Viaggio sola (2013, María Sole Tognazzi), Italy in a day (2014, Gabriele Salvatores), Io e te (2012, Bernardo Bertolucci), Il Solengo (2016, Alessio Rigo da Righi, Matteo Zoppi), y La Mafia uccide solo d’estate (2013, Pierfrancesco Diliberto). El ciclo, que se realizará en el Auditorio de la Asociación Amigos del Bellas Artes (Av. Pdte. Figueroa Alcorta 2280), cuenta con la colaboración del Instituto Italiano de Cultura, la Embajada de Italia, el Instituto Luce, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina y el INCAA.

Lucio Fontana en las colecciones públicas de la Argentina podrá recorrerse en la Sala 33, ubicada en el primer piso del Museo, hasta el 30 de julio de 2017, de martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y domingos, de 10 a 20, con entrada libre y gratuita.